viernes, 14 de noviembre de 2014

SE HAN LLEVADO A MI SEÑOR

“Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto”. Juan 20:11-13
El drama de María Magdalena llorando frente a la tumba de José ha dado lugar a un dicho popular mal aplicado: “llorar como una Magdalena”.
Pero su llanto no era simplemente de dolor por la pérdida de un ser querido; tampoco fue un llanto de tristeza, desesperanza o frustración. Lloraba con hondo desconsuelo por verse separada de quien -incluso ya muerto-, había llegado a ser lo más importante en su vida.
Jesús había rescatado a María del más hondo abismo de pecado en que podía caer un ser humano. Siete demonios habían dominado su vida (ver Marcos 16:9) y sin dudas la habían llevado a hacer cosas terribles. Pero el poder del Salvador la liberó de sus dominios y llegó a ser así una nueva criatura (2ª Corintios 5.17).
Ahora Jesús había muerto y las esperanzas de sus seguidores estaban hechas añicos. La mayoría corrió a ocultarse de la persecución que esperaban seguiría a su ejecución. No así la Magdalena, que no concebía verse separada de su Señor. Había depositado toda su fe, sus esperanzas y planes en Cristo, y ahora que había fallecido, necesitaba al menos saber donde se hallaría su cuerpo sin vida.
El motivo de su llanto, pues, era la separación de Jesús.
Su bendita presencia era vida y luz; infundía alegría y paz a su alma y llenaba de amor su corazón. Sin él todo era tinieblas y lobreguez de muerte.
¡Cómo no llorar su falta!
Perder de vista al Redentor no fue algo que solamente le aconteció a María Magdalena. La mayoría de los cristianos se encuentra en la misma situación, incluso sin reconocerlo.
¿Te ha pasado que has perdido de vista a Jesús?
¿Te has encontrado a veces desprovisto del gozo de su presencia que trae calma y reposo al alma?
Cuando ello sucede, y librados a nuestras propias fuerzas trabajamos para progresar materialmente o espiritualmente, teniendo como resultado solamente fracaso, pérdida y frustración, nuestro ser se llena de angustia.
Cuando las pruebas y las desilusiones del diario vivir minan nuestras fuerzas y falla nuestra fe... En esas desdichadas ocasiones, el desánimo, la depresión y la ira encuentran campo fértil en nuestra mente y nos separan todavía más del sosiego y la bienaventuranza del cielo.
¡Triste y cruel realidad!
Duele decirlo, pero esta orfandad es y ha sido el estado común de la iglesia de todos los tiempos. Ya hace mucho Elena White escribió:
¡Oh!, ¿por qué nuestros miembros de iglesia se hallan desprovistos de sus privilegios? No están personalmente conscientes en forma viva de su necesidad de la influencia del Espíritu de Dios. La iglesia puede decir como María: “Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto”. Juan 20:13. (Manuscritos Selectos Tomo 3 pág. 214).
Cuando Cristo ascendió al cielo dejó como representante suyo al Espíritu Santo. El se encargaría de que por su intermedio sintiéramos la presencia constante de nuestro Señor. Estar desprovistos de su dulce compañía significa carecer de su Espíritu. Y la Biblia afirma categóricamente que “si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Romanos 8:9).
Felizmente, la historia del llanto de la Magdalena, no termina allí. El relato sagrado continúa con un dulce encuentro entre María y su amado maestro:
"Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas". Juan 20:15-18
Nuestro Salvador no está confinado a la tumba, ha resucitado, es -y seguirá siendo-, un poderoso auxiliador. Aunque ascendió al cielo, no se olvida de nosotros ni nos deja en el desamparo. Por medio de su Espíritu, se halla muy cerca de cada uno de sus hijos (aunque mas bien desea morar en nosotros).
  • Confiemos pues, andando por fe y no por vista. 
  • Animémonos con la esperanza de que nuestro Redentor vive y es poderoso para salvar. 
  • No dependamos de nuestras propias fuerzas para las luchas de la vida. 
  • Busquemos ser llenados con su Espíritu. 
Que sea también nuestra la convicción de Pablo: 
"¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro". Romanos 8:35-39

viernes, 10 de octubre de 2014

UNIDAD EN FE Y EN DOCTRINA

Mi esposo, junto con los pastores José Bates, Esteban Pierce, Hiram Edson, y otros que eran inteligentes, nobles y veraces, estaba entre aquellos que, después que pasó el tiempo en 1844, escudriñaron en procura de la verdad como un tesoro escondido.
Solíamos reunirnos, con el alma cargada, orando que fuéramos hechos uno en fe y doctrina; porque sabíamos que Cristo no está dividido. Un tema a la vez era objeto de investigación. Las Escrituras se abrían con reverente temor. A menudo ayunábamos, a fin de estar mejor preparados para entender la verdad. Después de fervientes plegarias, si algún punto no se entendía, era objeto de discusión, y cada uno expresaba su opinión con libertad; entonces solíamos arrodillarnos de nuevo en oración, y ascendían fervientes súplicas al cielo para que Dios nos ayudara a estar completamente de acuerdo, para que pudiéramos ser uno como Cristo y el Padre son uno. Muchas lágrimas eran derramadas.
Pasamos muchas horas de esta manera. A veces pasábamos la noche entera en solemne investigación de las Escrituras, a fin de poder entender la verdad para nuestro tiempo. En tales ocasiones el Espíritu de Dios solía venir sobre mí, y las porciones difíciles eran aclaradas por el medio señalado por Dios, y entonces había perfecta armonía. Eramos todos de una misma mente y de un mismo espíritu.
Poníamos especial cuidado en que los textos no fueran torcidos para acomodarse a las opiniones de hombre alguno. Tratábamos de hacer que nuestras diferencias fueran tan leves como fuera posible, no espaciándonos en puntos de menor importancia sobre los cuales hubiera opiniones variadas. Pero la preocupación de toda alma era producir entre los hermanos una condición que fuera una respuesta a la oración de Cristo de que sus discípulos fuesen uno como él y el Padre son uno.
A veces uno o dos de los hermanos se empecinaban contra el punto de vista presentado, dando rienda suelta a los sentimientos naturales del corazón; pero cuando aparecía esta disposición, suspendíamos las investigaciones y postergábamos nuestra reunión, para que cada uno pudiera tener la oportunidad de ir a Dios en oración, y, sin conversación con otros, estudiara el punto de diferencia, pidiendo luz del cielo. Con expresiones de amistad nos separábamos, para reunirnos de nuevo tan pronto como fuera posible a fin de proseguir con la investigación. A veces el poder de Dios venía sobre nosotros en una forma señalada, y cuando una luz clara revelaba los puntos de la verdad, juntos llorábamos y nos regocijábamos. Amábamos a Jesús; y nos amábamos los unos a los otros...
Dios está sacando a un pueblo del mundo para colocarlo sobre la exaltada plataforma de la verdad eterna, los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. El quiere disciplinar y preparar a sus hijos. No estarán en desacuerdo, creyendo uno una cosa, y teniendo otro una fe y opiniones totalmente opuestas, moviéndose cada uno independientemente del cuerpo. Por la diversidad de los dones y ministerios que él ha puesto en la iglesia, todos pueden llegar a la unidad de la fe. Si un hombre adopta sus puntos de vista referentes a la Biblia sin considerar la opinión de sus hermanos, y justifica su conducta alegando que tiene derecho de profesar sus propias opiniones peculiares, y luego las impone a otros, ¿cómo podrá cumplirse la oración de Cristo? Y si otro y aún otro se levanta, y cada uno reclama el derecho a creer y hablar lo que le place sin referencia a la fe del cuerpo, ¿dónde estará la armonía que existió entre Cristo y su Padre, y que Cristo pidió en oración existiera entre sus hermanos?
Aunque tenemos una obra individual y una responsabilidad individual delante de Dios, no hemos de seguir nuestro propio juicio independiente, sin considerar las opiniones y los sentimientos de nuestros hermanos; este proceder conducirá al desorden en la iglesia. Es deber de los ministros respetar el juicio de sus hermanos; pero sus relaciones mutuas, así como las doctrinas que enseñan, deben ser examinadas a la luz de la ley y el testimonio; entonces, si los corazones son dóciles para recibir enseñanza, no habrá divisiones entre nosotros. Algunos están inclinados a ser desordenados, y están apartándose de los grandes hitos de la fe; pero Dios está induciendo a sus ministros a ser uno en doctrina y en espíritu.
Es necesario que nuestra unidad hoy sea de un carácter tal que soporte el fuego de la prueba... Tenemos muchas lecciones que aprender, y muchísimas que desaprender. Sólo Dios y el cielo son infalibles. Serán chasqueados quienes creen que nunca habrán de abandonar una opinión acariciada, que nunca se les presentará la ocasión de cambiar su punto de vista. Mientras sigamos aferrados a nuestras propias ideas y opiniones con empecinada porfía, no podremos tener la unidad por la cual Cristo oró.
Cuando un hermano recibe nueva luz sobre las Escrituras, debe explicar francamente su posición, y todo ministro debe investigar las Escrituras con un espíritu libre de prejuicios para ver si los puntos presentados pueden ser comprobados por la palabra inspirada. “El siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad”. 2ª Timoteo 2:24, 25.
Al recapacitar en nuestra historia pasada, habiendo recorrido cada paso de su progreso hasta nuestra situación actual, puedo decir: ¡Alabemos a Dios! Mientras contemplo lo que Dios ha hecho, me siento llena de asombro, y confianza en Cristo como nuestro líder. No tenemos nada que temer por el futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido.
Tomado de Testimonios para los Ministros págs. 24 - 32 (El subrayado y destacados son míos).

sábado, 4 de octubre de 2014

CONOCER ES AMAR

"Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero". 1ª Juan 4:19
Esta breve declaración abre paso a un insondable océano de implicancias.
No hay nada tan grande ni tan poderoso como el amor divino; nada tan dificil de comprender y nada tan facil de recibir.
"El nos amó primero" significa más que una preponderancia en los afectos.
Por cuanto Dios es amor, su misma naturaleza le lleva a amarnos desde el instante en que proyectó crearnos hasta el fin de los días. Su amor es la causa, el nuestro es solo consecuencia. Su amor es el origen, el nuestro apenas un derivado.Su amor es eterno, el nuestro será siempre limitado.
Ahora, ¿cómo llegaremos nosotros a amar a Dios?
Debido a que no se ama lo que no se conoce, nuestra privilegio y nuestra responsabilidad es llegar a conocerle tanto como sea posible.
Apropiarnos de la revelación de su inconmensurable amor en la naturaleza, de su voz que nos habla en las Sagradas Escrituras, sumergirnos en la vida maravillosa del amante Salvador Jesús, y percibir sus pasos en los hechos providenciales de la vida.
¿Cuál será el fruto de nuestros esfuerzos?
La Biblia dice:
  • "Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento". Colosenses 2:2,3
  • "Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios". Efesios 3:17-19
No hay pues, en todo el mundo, mayor conocimiento ni mayor sabiduría posibles. El tesoro celestial se coloca en vasos de barro. Y cuando esto sucede, trae consigo efectos dolorosos, pero benéficos:
 “Un rayo de luz de la gloria de Dios, un centelleo de la pureza de Cristo que penetre en el alma, hace dolorosamente visible toda mancha de pecado, y descubre la deformidad y los defectos del carácter humano. Hace patentes los deseos impuros, la infidelidad del corazón y la impureza de los labios. Los actos de deslealtad del pecador que anulan la ley de Dios, quedan expuestos a su vista, y su espíritu se aflige y se oprime bajo la influencia escudriñadora del Espíritu de Dios.” Camino a Cristo pág. 20.
Por esta causa, es que muchos retroceden en conocer verdaderamente a Jesús.
Pero el dolor de esa revelación -que sucede cuando nos miramos en el espejo de Su perfección-, es un dolor que trae sanidad y pureza a nuestra vida. El amor de Cristo, manifestado en la cruz, hiere nuestros corazones trayendo plena convicción y el deseo de ser como él es. La bondad de Dios nos conduce al arrepentimiento y al abandono del pecado, tal como lo expone la siguiente cita:
“El arrepentimiento comprende tristeza por el pecado y abandono del pecado. No renunciaremos al pecado a menos que veamos su pecaminosidad; mientras no lo repudiemos de corazón, no habrá cambio real en la vida.” El Camino a Cristo pág. 15. 
A causa de su amor, caemos quebrantados sobre la Roca de los Siglos para obtener gracia y perdón. Porque él nos amó primero, no podemos menos que desear retribuirle tanta bondad. Por eso: 
“Las lágrimas del penitente son tan sólo las gotas de lluvia que preceden al brillo del sol de la santidad. Esta tristeza es precursora de un gozo que será una fuente viva en el alma.” DTG pág. 258.
¡Bendito sea el Señor por el admirable privilegio de conocerle!

JONÁS, EL DISIDENTE

"Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó". Jonás 4:1
¿Qué es un disidente?
Según el diccionario, es alguien que se separa de una doctrina, una creencia o un grupo por no estar ya de acuerdo con sus ideas. Tal desacuerdo se manifiestará en una oposición más o menos violenta, según el disgusto que experimente (ya sea hacia sus antiguos camaradas o hacia sus antiguas ideas).
En el caso del profeta, ¡disentía con Dios mismo! Sin embargo, sus actitudes son ilustrativas del proceder de aquellos que se apartan de la iglesia por diferencia de opiniones.
El enojo de Jonás con los habitantes de Nínive -que no fueron destruidos por Dios según su anuncio-, no resulta fácil de comprender, puesto que las Escrituras no lo indican expresamente.
Ya fuera que los despreciara como pueblo enemigo de su nación, que estuviera celoso de su prestigio como profeta o por alguna otra circunstancia, se enojó muchísimo, al grado de adoptar actitudes propias de un disidente. Esto se nota de manera especial en el último capítulo de su libro (ver la historia aquí: Jonás 4 ). 
¿Cuáles fueron esas actitudes? Veamos cuatro de ellas:

a) En primer lugar, tomó distancia.
 "Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad" (vers. 5).
Los cristianos deben considerar la unidad como suprema. Fue el motivo de la última oración de nuestro Señor, el medio por el cual los incrédulos nos reconocerían como hijos de Dios.
No debemos permitirnos ceder al pensamiento de que "los demás están equivocados y solo yo tengo razón". Eso solo conduce al resentimiento, a los celos y a la envidia. Se suele terminar entonces cediendo al orgullo el dominio de nuestros sentimientos y acciones.
Cuando un miembro es cortado del cuerpo, luego muere. De la misma forma, cuando alguien se separa del cuerpo organizado de la iglesia, se expone a la extinción espiritual.

b) Luego cuestionó a Dios por lo que sucedía:
"Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida" (vers. 2,3).
Racionalizar la situación para justificarnos, conduce a echar la culpa sobre los otros. Y culpar a los demás es una manera indirecta de culpar a Dios, tal como Adán en el huerto.
- ¿Por qué permite él que suceda esto o aquello? ¿Por qué no interviene?
No conozco mejor manera de matar la fe.

c) Se convirtió de actor en espectador.
"Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto? Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad".  (vers. 4,5).
El disidente deja de obrar en bien de sus hermanos y se coloca en la expectante posición de juez. No se involucra más que para criticar toda acción y oponerse a todo lo bueno, tergiversando las motivaciones de los demás. El progreso de la causa de la verdad le inspira solamente enojo, desprecio y burla.

d) No quiso entender razones
"Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte. Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer... ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?" (vers. 9-11).
¡Con qué tierno amor nuestro bondadoso Salvador llama al rebelde y al extraviado!
¿Serán inútiles sus invitaciones de misericordia?
Pero el detractor (como él tiene razón y los otros no), ya no es permeable a los consejos, advertencias y reproches de los demás. Su criterio se obnubila, su razón se oscurece y sus sentimientos de enemistad le impiden ver lo que tiene justo delante de sus ojos. La subsiguiente rebeldía solo puede acabar en un completo desastre.
¿Qué hacer en estos casos?
La Biblia nos dice que hay tres cosas que podemos hacer en nuestro trato con los disidentes, de acuerdo al grado de alejamiento que manifiesten: convencerlos, intentar salvarlos o alejarnos de ellos.
"Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne" (Judas 20-23).
Luchemos por rescatarlos, manifestando en nuestra vida el mismo amor que Jesús demostró aun hacia quienes están en esta triste situación.

miércoles, 1 de octubre de 2014

QUEDA POCO TIEMPO

La aparente demora de la segunda venida de Cristo tiene el fin de ayudarnos en nuestra preparación para el cielo. Las citas que siguen son esclarecedoras al respecto:
“Los ángeles de Dios en sus mensajes dados a los hombres representan el tiempo como algo muy corto. Así es como siempre me ha sido presentado. Es cierto que el tiempo ha sido más largo de lo que habíamos esperado en los primeros días del mensaje. Nuestro Salvador no apareció tan pronto como lo esperábamos. ¿Pero ha fallado la Palabra de Dios? ¡Nunca! Debiera recordarse que las promesas y las amenazas de Dios son igualmente condicionales. El Evangelismo pág. 504
“El tiempo es corto. Los peligros de los últimos días están muy cerca y debemos velar y orar, estudiar y dar oído a las lecciones presentadas en el libro de Daniel y el Apocalipsis”. Joyas de los Testimonios Tomo 2 pág. 411
El Señor no se demora. Nosotros tampoco debemos demorar nuestra consagración y entera dependencia de Cristo. No podemos jugar con el tiempo que no nos pertenece.
A continuación un breve estudio del tema en la Biblia:

a) La inminencia en Apocalipsis:
1.      Apocalipsis 1:1
La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.
2.      Apocalipsis 1:3
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
3.      Apocalipsis 3:11
He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
4.      Apocalipsis 6:11
Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.
5.      Apocalipsis 11:5, 6
Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más
6.      Apocalipsis12:12
Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
7.      Apocalipsis 22:6
Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.
8.      Apocalipsis 22:7
¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.
9.      Apocalipsis 22:12
He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
10.  Apocalipsis 22:20
El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.


b) La inminencia en el resto de la Biblia
1.      Habacuc 2:3
Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.
2.      Joel 1:15
¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
 3.      Romanos 13:11
Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
 4.      Hebreos 10:37
Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.           
 5.      Santiago 5:8
Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.
 6.      Lucas 18:7,8
¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?
 7.      2ª Pedro 3:9,10
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
¿Estás listo hoy?

jueves, 25 de septiembre de 2014

OVEJAS VESTIDAS DE LOBOS



“Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”. Jeremías 15:19
Todos hemos oído hablar de “lobos vestidos de ovejas”. Ya Jesús había advertido acerca de ellos, con estas palabras: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” Mateo 7:15
Se entiende que un lobo quiera disfrazarse de oveja para comérsela. Pero, ¿por qué una oveja se vestiría como lobo?
Desde luego, estamos hablando del ámbito espiritual, y para entender esto, sería conveniente explicar primero que son, desde ese punto de vista, los lobos vestidos de ovejas.
Pablo había anticipado: “después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad” Hechos 20:29-31
Los lobos vestidos de ovejas caracterizan, pues, a personas perversas que simulan ser cristianos, mezclándose entre ellos pero con intención de confundir, engañar, matar y destruirlos.
Por otra parte, es bastante fácil de asociar la oveja con alguien manso, débil e indefenso, razón por la cual algunas de éstas intentan cubrir su fragilidad con el intimidante aspecto de este depredador.
Ovejas vestidas de lobos serían, entonces, cristianos  que simulan ser como estos animales feroces, situándose así en una zona de pretendida seguridad, a fin de no sufrir ningún daño a causa de su fe.
Si no fuese tan trágico... hasta resultaría cómico ¡Ovejas vestidas de lobos!
¿En qué resulta esto?
No es que finjan ser lobos, sino que tratan de imitarlos en su conducta: su manera de vestir, hablar, comer, divertirse;  su música y sus costumbres, y hasta su manera de adorar. Se identifican, al fin, con su “modus vivendi”, hasta mimetizarse con ellos.
Los lobos podrán disfrazarse de ovejas, pero nunca serán ovejas. En sus planes no figura amansarse ni comer pasto. Su disfraz solo es un medio para destruir al rebaño.
En cambio la oveja, si insiste en identificarse con sus enemigos... ¡terminará volviéndose como ellos!
Su pacífica naturaleza se volverá agresiva y hasta destructora de sus hermanas.
Existe un antecedente bíblico de esta situación: El deseo de Israel en los días de Samuel, de imitar a las naciones paganas de alrededor teniendo un rey.
Pretendían obtener lo mismo que ellas: su “organización”, sus ventajas, su aparente libertad, ¡e incluso sus dioses...!
Rechazaron entonces la protesta del profeta diciendo: “y nosotros seremos también como todas las naciones” 1º Samuel 8:20
Cuando el profeta oró acerca de esto, Dios le dijo “no te han  rechazado a ti, sino a mí me han rechazado”
El triste resultado de esa decisión fue la apostasía que causó la división del reino de Israel, y posteriormente la aniquilación del reino del norte y el doloroso cautiverio del reino del sur.
¡Ovejas queriendo ser lobos! ¡Verdadera tragedia!
Algo así fue lo que le sucedió a Pedro cuando entró al patio del Sumo Sacerdote, en ocasión del arresto de Jesús. Quiso pasar inadvertido entre ellos y cuando lo descubrieron, comenzó a actuar como lobo... y se fue hundiendo más y más, ¡hasta que cometió el pecado de negar que conocía a Jesús!
En nuestros tiempos sucede algo similar. La iglesia que Jesús levantó, que debía estar en el mundo sin ser de él, se ha asimilado al mundo. Ha perdido de vista su identidad y se ha dejado permear por el espíritu satánico de conformidad con el pecado.
Los cristianos actuales que conforman el remanente de Dios, se encuentran también -en su gran mayoría-, fascinados con las luces brillantes, la popularidad, el encanto rutilante y las pretendidas ventajas que bajan de la morada de quienes son en realidad sus adversarios.
Dicen como en los días del profeta, “¡queremos ser como todas las naciones!”, sin darse cuenta que esa asimilación terminará por destruir su propia identidad.
Olvidan, además, el consejo divino de comprar vestiduras blancas para vestirse (Apocalipsis 3:18) y de que deberían ataviarse, no como bestias feroces, sino “como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia”. (Colosenses 3:12).
Se comete un mortal error de cálculo. Tratar de ser como el mundo es un completo engaño, porque es imposible imitar a los lobos sin adquirir su naturaleza.
La única seguridad que tenemos es la de identificarnos con el verdadero rebaño, oyendo la voz del verdadero Pastor y siguiendo sus pasos.
Recordemos el consejo del principio: “Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”. Jeremías 15:19

viernes, 24 de enero de 2014

ESCRITO EN LOS LIBROS DEL CIELO

CITAS SOBRE LIBROS EN EL CIELO

(Publicado sin comentarios de mi parte)
  1. "Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. Y Jehová respondió a Moisés: al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro". Éxodo 32:32,33
  2. "Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí".  Salmos 40:7 - Hebreos 10:7
  3. "Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?" Salmos 56:8
  4. "Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas". Salmos 139:16
  5. "Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre". Malaquías 3:16
  6. "Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe". Daniel 10:21
  7. "Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos". Daniel 7:10 
  8. "En aquel tiempo se levantará Miguel... y será tiempo de angustia... pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro". Daniel 12:1
  9. "Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo". Apocalipsis 13:8
  10. "Y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida..." Apocalipsis 17:8
  11.  "Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos entre los justos". Salmos 69:28 
  12. "Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas... con los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida". Filipenses 4:3"
  13. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida". Apocalipsis 3:5
  14. "Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras...Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego". Apocalipsis 20:12,15
  15. "No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero". Apocalipsis 21:27  
  16. "Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro". Apocalipsis 22:19
  17. "El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala". Eclesiastés 12:13,14.
  18. "Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?" 1ª Pedro 4:17
  19. “Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.” Hebreos 12:22-24
  20. "Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos". Lucas 10:20
CITAS DE ELENA G. WHITE

En el tiempo señalado para el juicio -al fin de los 2.300 días, en 1844- empezó la obra de investigación y el acto de borrar los pecados. Todos los que alguna vez hayan tomado sobre sí el nombre de Cristo deben pasar por ese riguroso examen. Tanto los vivos como los muertos deben ser juzgados “de acuerdo con las cosas escritas en los libros, según sus obras”. {Cristo En Su Santuario pág. 118} 

Los libros de registros del cielo, en los cuales están consignados los nombres y los hechos de los hombres, determinarán los fallos del juicio. El profeta Daniel dice: “El Juez se sentó, y los libros fueron abiertos”. El Revelador, al describir la misma escena, agrega: “Otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”. Apocalipsis 20:12
El libro de la vida contiene los nombres de todos los que alguna vez entraron en el servicio a Dios... Y el Revelador dice que sólo entrarán en la ciudad de Dios aquellos cuyos nombres “están inscritos en el libro de la vida del Cordero” Lucas 10:20; Filipenses 4:3; Daniel 12:1; Apocalipsis 21:27
Delante de Dios está escrito “un libro de memoria”, en el cual quedan consignadas las buenas obras de “los que temen a Jehová, y de los que piensan en su nombre”. Malaquías 3:16, VM. Sus palabras de fe, sus actos de amor, están registrados en el cielo...  En el libro de memoria de Dios está inmortalizado todo acto de justicia. Está registrada fielmente toda tentación resistida, todo pecado vencido, toda palabra de tierna compasión expresada. Y está consignado todo acto de sacrificio, todo padecimiento y pesar sufridos por causa de Cristo. 
También hay un registro de los pecados de los hombres. “Pues que Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”. Eclesiastés 12:14. Dice el Salvador: “De toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”. Mateo 12:36, 37
Los propósitos y motivos secretos aparecen en el registro infalible, pues Dios “sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón”. 1 Corintios 4:5, NVI. 
La obra de cada persona pasa bajo la mirada de Dios y es registrada como fiel o infiel. En los libros del cielo frente a cada nombre está anotado, con terrible exactitud, toda mala palabra, todo acto egoísta, todo deber incumplido y todo pecado secreto junto con todo disimulo astuto. Las admoniciones o reconvenciones divinas despreciadas, los momentos malgastados, las oportunidades no aprovechadas, la influencia ejercida para bien o para mal, todo fue anotado por el ángel registrador. 
A medida que los libros de registros se van abriendo en el juicio, las vidas de todos los que hayan creído en Jesús pasan ante Dios para ser examinadas por él... Cada nombre es mencionado, cada caso cuidadosamente investigado. Habrá nombres que serán aceptados, y nombres rechazados. Cuando alguien tenga en los libros de registros pecados de los cuales no se arrepintió y no fueron perdonados, su nombre será borrado del libro de la vida y el registro de sus buenas obras será borrado del libro de memoria de Dios.  {Cristo En Su Santuario págs. 113-115}
La obra del juicio investigador y el acto de borrar los pecados deben realizarse antes del segundo advenimiento del Señor. En vista de que los muertos han de ser juzgados según las cosas escritas en los libros, es imposible que los pecados de los hombres sean borrados antes del fin del juicio en que sus vidas han de ser investigadas. Pero el apóstol Pedro dice terminantemente que los pecados de los creyentes serán borrados “para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo”. Hechos 3:19, 20. Cuando el juicio investigador concluya, Cristo vendrá, junto con su recompensa, para dar a cada ser humano según sus obras. {CES 117.3}
Cualquier muestra de negligencia de parte de los que pretenden ser seguidores de Cristo, o cualquier descuido en lo que respecta a aliviar las necesidades de un hermano o hermana que lleva el yugo de la pobreza o aflicción, se registra en el libro de los cielos como si hubiera sido una afrenta hecha a Cristo en la persona de sus santos. ¡Qué arreglo de cuentas hará el Señor con muchos, muchísimos que presentan las palabras de Cristo a los demás, pero no manifiestan tierna compasión y consideración por un hermano en la fe que tiene menos suerte y éxito que ellos mismos! {Dios Nos Cuida pág. 57}