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Mostrando las entradas etiquetadas como Seguros en Dios

SE HAN LLEVADO A MI SEÑOR

“Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto ”. Juan 20:11-13 El drama de María Magdalena llorando frente a la tumba de José ha dado lugar a un dicho popular mal aplicado: “llorar como una Magdalena”. Pero su llanto no era simplemente de dolor por la pérdida de un ser querido; tampoco fue un llanto de tristeza, desesperanza o frustración. Lloraba con hondo desconsuelo por verse separada de quien -incluso ya muerto-, había llegado a ser lo más importante en su vida. Jesús había rescatado a María del más hondo abismo de pecado en que podía caer un ser humano. Siete demonios habían dominado su vida (ver Marcos 16:9) y sin dudas la habían llevado a hacer ...

EL PODER DE LOS HÁBITOS I

"Y Dalila dijo a Sansón: Yo te ruego que me declares en qué consiste tu gran fuerza, y cómo podrás ser atado para ser dominado. Y le respondió Sansón: Si me ataren con siete mimbres verdes que aún no estén enjutos, entonces me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres". Jueces 16:6-8. Hay en el relato de Sansón y Dalila muchos elementos singulares. Un hombre de poderosa fuerza física, pero de carácter extremadamente débil. Su trato con esta mujer filistea revela que tenía un tipo de razonamiento conocido como "pensamiento mágico". Esta manera de pensar se basa en la creencia de que los propios pensamientos, palabras o acciones producirán un hecho concreto de un modo que desafía la lógica. Pensaba que era invulnerable a las consecuencias de sus actos, - pero nadie lo es -. Cometió el gran error de apoyarse en su gran fuerza y no en Dios para librarse. "A mí no me va a pasar"; "ya salí de esto una vez y lo volveré a hacer"; ...

DIOS MALINTERPRETADO 5 de 5

"Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos". Apocalipsis 6:9-11.   La última afirmación que consideraremos es la que dice: "Cada uno cosecha lo que sembró" . También resulta falsa en su generalización.   Si bien es cierto que mayormente cosechamos lo que sembramos (Gálatas 6:7), este no es un principio aplicable a todos los casos de sufrimiento.  Era ya una idea popular en los tiempos de Jesús (Ver Juan 9:1-3), pero popular no equivale a verdadero. La historia de Job la desmiente.  Hay además una larga list...

DIOS MALINTERPRETADO 4 de 5

Cada tanto, un sonado crimen pone en vilo a nuestra indiferente sociedad. La muerte de una joven en estos días se convirtió en un acontecimiento mediático que roza lo desagradable. Cada detalle, cada imagen, cada declaración, son analizadas con intenso interés. ¿Por qué le sucedió esto? Es la pregunta de todos. Cuando suceden cosas tan terribles, alguien dirá que: "e s la voluntad de Dios " .  Esta es otra verdad a medias que confunde acerca del carácter de Dios. Las Escrituras aseguran que "no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños" (Mateo 18:4). Él no quiere que nadie sufra, ni que muera sin propósito; desea que tengamos vida en abundancia (Juan 10:10), y sin embargo, el hecho es que hay una enorme y creciente marea de sufrimiento . Si bien es cierto que ni un pajarillo cae a tierra sin que él lo note, que nada está escondido de su vigilante mirada, y que el Señor conoce el fin desde el principio, no ...

DIOS MALINTERPRETADO 3 de 5

El tercer pensamiento de esta serie nos dice que: " Dios nos castiga porque nos ama ." ES UNA VERDAD A MEDIAS. Lo malo de esta salida elegante, es que nos empuja a realizar algunos malabarismos teológicos. Tenemos que enfrentarnos entonces a ideas difíciles de justificar, como que el amor y el castigo sean inseparables; o que Dios le haya otorgado cierto margen a Satanás para hacernos sufrir, en una suerte de perverso acuerdo; o que el sufrimiento sea una vía para acercarse al Señor -tal como se cree en ciertos círculos religiosos-. Cuando decimos esto, no hacemos más que seguir el pensamiento de uno de los amigos de Job, (que es una falacia): "Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; El hiere, y sus manos curan" ( Job 5:18). Separemos las cosas. Dios nos ama. Eso es verdad. Necesitamos recordar lo ya expuesto: nuestro Dios es racional, predecible y coherente. Y reconocer también que: "Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumido...

DIOS MALINTERPRETADO 2 de 5

Secuestros, robos, asesinatos, violaciones, violencia, guerra, torturas, enfermedades, hambre, extrema pobreza, calamidades naturales, crueldad del hombre contra el hombre, terror, espanto, locura, alienación.... Y la lista de males humanos podría continuar. ¿Hay una razón para todo esto? En la entrada anterior vimos que tanto mal, tanto dolor y sufrimiento, no son causados por un Dios de "caminos misteriosos" que hace o permite el mal para que triunfe el bien. Vimos también, que ante lo abrumadoras de nuestras aflicciones, tenemos tendencia a buscar una salida fácil que nos permita conservar nuestra vacilante fe y al mismo tiempo justificar a Dios. La siguiente afirmación a considerar: "Todo sucede por una razón" es una falsedad, pues resulta en otra respuesta cómoda a la eterna pregunta del por qué de los sufrimientos humanos. Lo malo es que no resuelve nada, porque la razón continúa en el misterio ¿Por qué tolera el mal?  ¿Será que le agrada vernos suf...

DIOS MALINTERPRETADO 1 de 5

¿Por qué me pasa esto? ¿Qué hice yo para merecerlo? Estas y otras preguntas se levantan con frecuencia en medio del dolor. Y se vuelven más apremiantes cuando quienes las pronuncian son creyentes hijos de Dios. Vistas desde nuestra propia óptica, la mayoría de nuestras penas nos resultan incomprensibles, insoportables e inmerecidas. Pero necesitamos comprender que, el microcosmos de nuestra propia aflicción solo podrá entenderse a la luz del macrocosmos del gran conflicto entre la luz y las tinieblas, entre el bien y el mal, entre Cristo y Satanás. Desde que el pecado entró en el universo, el dolor, el sufrimiento, la angustia y la muerte, se convirtieron en un espectáculo frecuente. Nos resultan ya tan familiares, que parecen parte normal de la vida. Pero nunca fue el plan de Dios que suframos. Nuestro Creador nos hizo al principio para que seamos eternamente felices, pero nuestra realidad actual es otra y muy distinta. Esto se debe a la intervención de un segundo agente: ...