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Mostrando las entradas etiquetadas como Amor de Dios

CONOCER ES AMAR

"Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero". 1ª Juan 4:19 Esta breve declaración abre paso a un insondable océano de implicancias. No hay nada tan grande ni tan poderoso como el amor divino; nada tan dificil de comprender y nada tan facil de recibir. "El nos amó primero" significa más que una preponderancia en los afectos. Por cuanto Dios es amor, su misma naturaleza le lleva a amarnos desde el instante en que proyectó crearnos hasta el fin de los días. Su amor es la causa, el nuestro es solo consecuencia. Su amor es el origen, el nuestro apenas un derivado.Su amor es eterno, el nuestro será siempre limitado. Ahora, ¿cómo llegaremos nosotros a amar a Dios? Debido a que no se ama lo que no se conoce, nuestra privilegio y nuestra responsabilidad es llegar a conocerle tanto como sea posible. Apropiarnos de la revelación de su inconmensurable amor en la naturaleza, de su voz que nos habla en las Sagradas Escrituras, sumergirnos en la vida maravillosa ...

CURACIÓN EFECTIVA

Para toda prueba Dios tiene deparado algún auxilio. Cuando, en el desierto, Israel llegó a las aguas amargas de Mara, Moisés clamó al Señor, quien no proporcionó ningún remedio nuevo, sino que dirigió la atención del pueblo a lo que tenía a mano. Para que el agua se volviera pura y dulce, había que echar en la fuente un arbusto que Dios había creado. Hecho esto, el pueblo pudo beber y refrescarse. En toda prueba, si recurrimos a él, Cristo nos dará su ayuda. Nuestros ojos se abrirán para discernir las promesas de curación consignadas en su Palabra. El Espíritu Santo nos enseñará cómo aprovechar cada bendición como antídoto contra el pesar. Encontraremos alguna rama con que purificar las bebidas amargas puestas ante nuestros labios.  No hemos de consentir en que lo futuro con sus dificultosos problemas, sus perspectivas nada halagüeñas, nos debilite el corazón, haga flaquear nuestras rodillas y nos corte los brazos. “Echen mano ... de mi fortaleza -dice el Poderoso,- y hagan paz...

RECIBIR LA HERENCIA

"Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados". Colosenses 1:12-14 ¿Cuan grande es nuestra herencia? Se estima que existen más de cien mil millones (100.000.000.000) de galaxias en el universo observable. Y solo en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, se calcula que hay entre 100 a 300 mil millones de estrellas. Como ya resulta imposible ponerles nombre a todas, se les asignan números y letras (y esto es solo lo que vemos por el momento). ¡Qué grande es nuestro Dios! Considera: por su gracia, el Dueño de toda esa inmensidad que llamamos Universo, ¡nos ha hecho sus herederos!  Fuimos hechos sus hijos mediante el maravilloso sacrificio de Jesús, que nos rescató del pecado y de la muerte y nos abrió las puertas de su reino ¿Cómo no darle gracias co...

LA COMPASIÓN

"¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo". Lucas 10:36,37 En la parábola del buen samaritano se evidencia el ánimo de nuestro Señor hacia los caídos en el pecado.  La compasión demostrada por aquel a quien los judíos despreciaban, es apenas un reflejo del amor inefable, la asombrosa misericordia y la extraordinaria bondad que tiene Cristo con cada alma a la que el pecado ha lastimado, golpeado y arrojado a la vera del camino de la vida para perecer sin remedio. La compasión implica amor, piedad, simpatía, misericordia, clemencia, ternura, conmiseración. Es más que empatía -que es ponerse en la situación ajena-, pues lleva a identificarse por completo con el prójimo al grado de sufrir junto a él. Ella no tiene origen humano, puesto que el pecador no manifiesta naturalmente compasión; halla su origen y desarrollo únicament...

EN LA NATURALEZA SE VEN EL AMOR Y LA GLORIA DE DIOS

"¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? Le has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra". Salmos 8:4, 5. Nuestro bondadoso Padre celestial quiere que sus hijos confíen en él como un niño confía en sus padres terrenales. Pero demasiado a menudo vemos a los desalentados y débiles mortales sobrecargados con cuidados y perplejidades que Dios nunca se propuso que llevaran. Invirtieron el orden; están buscando primero el mundo, y haciendo secundario el reino de los cielos. Si aún Dios cuida al gorrioncillo que no conoce su futura necesidad, ¿por qué el tiempo y la atención de los seres humanos, que fueron hechos a la imagen de Dios, deben estar completamente enfrascados con esas cosas?  Dios nos ha dado evidencias completas de su amor y cuidado, y sin embargo, cuán a menudo fallamos en discernir la mano divina en nuestras múltiples bendiciones. Cada facultad de nuestro ser, cada soplo de aire ...